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Pensemos con la cabeza, el estómago y sobre todo con el corazón.

La Universidad de Oxford ha llevado a cabo un estudio de neurocardiología alucinante. Luis Angel Diaz afirma:”Los descubrimientos en el campo de la neurocardiología son, créanme, mucho más impresionante que el descubrimiento de la no-localización en la mecánica cuántica.”

Cerca de un siglo atrás, Rudolph Steiner, dijo que el mayor descubrimiento de la ciencia del siglo 20 sería que el corazón no es una bomba, sino mucho más.

Del sesenta al sesenta y cinco por ciento de todas las células del corazón son células nerviosas que son precisamente las mismas que en el cerebro y que funcionan exactamente de la misma forma, supervisando y manteniendo el control de los procesos de la totalidad de la mente-cuerpo-cerebro, así como conexiones directas sin intermediarios entre el corazón y las estructuras cognitivo emocionales del cerebro.

En promedio, el cerebro tiene 100 mil millones de neuronas, es el asiento de todo nuestro pensamiento. El intestino o el sistema digestivo tiene cerca de 500 millones de células nerviosas y 100 millones de  neuronas que es casi el tamaño del cerebro de un gato. Pero la relación de estas neuronas con el cerebro de momento se sabe que es para regulación química y también para alertar de por ejemplo una intoxicación en el intestino.

Annie Marquier (matemática e investigadora de la conciencia) en una entrevista realizada por La Vanguardia, nos aportaba datos relevantes como que se ha descubierto que el corazón contiene un sistema nervioso independiente y bien desarrollado con más de 40.000 neuronas y una compleja y tupida red de neurotransmisores, proteínas y células de apoyo.

Gracias a esos circuitos tan elaborados, parece que el corazón puede tomar decisiones y pasar a la acción independientemente del cerebro; y que puede aprender, recordar e incluso percibir.

Existen cuatro tipos de conexiones que parten del corazón y van hacia el cerebro de la cabeza. La comunicación neurológica, bioquímica, biofísica y energética.

La comunicación neurológica se realiza mediante la transmisión de impulsos nerviosos. El corazón envía más información al cerebro de la que recibe, es el único órgano del cuerpo con esa propiedad, y puede inhibir o activar determinadas partes del cerebro según las circunstancias.

La información bioquímica mediante hormonas y neurotransmisores. El corazón es la principal estructura glandular endocrina del cuerpo, Roget descubrió que produce las hormonas que afectan profundamente las operaciones del cuerpo, del cerebro y de la mente. Es el corazón el que produce la hormona ANF, la que asegura el equilibrio general del cuerpo: la homeostasis. Uno de sus efectos es inhibir la producción de la hormona del estrés y producir y liberar oxitocina, la que se conoce como hormona del amor.

La comunicación biofísica mediante ondas de presión. Parece ser que a través del ritmo cardíaco y sus variaciones el corazón envía mensajes al cerebro y al resto del cuerpo. El circuito del cerebro del corazón es el primero en tratar la información que después pasa por el cerebro de la cabeza. ¿ No será este nuevo circuito un paso más en la evolución humana?

Hay dos clases de variación de la frecuencia cardiaca: una es armoniosa, de ondas amplias y regulares, y toma esa forma cuando la persona tiene emociones y pensamientos positivos, elevados y generosos. La otra es desordenada, con ondas incoherentes relativa a emociones como el miedo, la ira o la desconfianza. Pero hay más: las ondas cerebrales se sincronizan con estas variaciones del ritmo cardiaco; es decir, que el corazón arrastra a la cabeza. La conclusión es que el amor del corazón no es una emoción, es un estado de conciencia inteligente. También hay que decir aquí, que tras unos experimentos en la universidad de Otago, Nueva Zelanda, sobre si las neuronas cardíacas eran las responsables del ritmo cardíaco, se llegó a la conclusión de que no. El experimento fue realizado en ratas y con distintas drogas. (Lo adjunto aquí aunque está en inglés:http://ep.physoc.org/content/87/6/675.full.pdf)

La comunicación energética: el campo electromagnético del corazón es el más potente de todos los órganos del cuerpo, 5.000 veces más intenso que el del cerebro. El corazón produce 2.5 vatios de energía eléctrica en cada pulsación, creando así un campo electromagnético idéntico al campo electromagnético alrededor de la Tierra. El campo electromagnético del corazón rodea el cuerpo hasta una distancia de cinco metros de distancia y genera ondas de energía como la radio y ondas de luz que constituyen la principal fuente de información sobre la cual el cuerpo y el cerebro construyen nuestra red neuronal y la percepción de el mundo.Se ha observado que este campo cambia en función del estado emocional. Cuando tenemos miedo, frustración o estrés se vuelve caótico. También sabemos que el campo magnético del corazón se extiende alrededor del cuerpo entre dos y cuatro metros, es decir, que todos los que nos rodean reciben la información energética contenida en nuestro corazón. ¿Podría ser que los episodios de telepatía fueran captaciones de este campo emisor por algún otro que esté como receptor?

El cerebro del corazón activa en el cerebro de la cabeza centros superiores de percepción completamente nuevos que interpretan la realidad sin apoyarse en experiencias pasadas. Este nuevo circuito no pasa por las viejas memorias, su conocimiento es inmediato, instantáneo, y por ello, tiene una percepción exacta de la realidad. Según Rolling McCatry director de investigación del instituto HeartMath:”el corazón primero y el cerebro después, tienen acceso a un campo de información no limitado por el tiempo y el espacio dando la razón a la física cuántica”.

Está demostrado que cuando el ser humano utiliza el cerebro del corazón crea un estado de coherencia biológico, todo se armoniza y funciona correctamente, es una inteligencia superior que se activa a través de las emociones positivas.

Para cultivar ese cerebro de nuestro corazón, lo que tenemos que hacer es desarrollar en la práctica pensamientos y emociones positivos. En esencia, liberarse del espíritu de separación y de los tres mecanismos primarios: el miedo, el deseo y el ansia de dominio, mecanismos que están anclados profundamente en el ser humano porque nos han servido para sobrevivir millones de años.

Tomando la posición de testigos, observando nuestros pensamientos y emociones sin juzgarlos y escogiendo las emociones que nos pueden hacer sentir bien, podremos llegar a discernir cuando el pensamiento es cerebral o cardíaco. Deberímos aprender a confiar en la intuición y reconocer que el verdadero origen de nuestras reacciones emocionales no está en lo que ocurre en el exterior, sino en nuestro interior.Cultivando las cualidades del corazón, seremos más felices: la apertura hacia el prójimo, el escuchar, la paciencia, la cooperación, la aceptación de las diferencias, el coraje…

Aquí cobran sentido frases como: “haz lo que dice tú corazón””No pienses, actúa” etc pero ya me llevaría otro debate sobre ¿ser racional o impulsivo?

Os recomiendo esta entrevista a Howard Martin del Instituto HeartMath: http://www.coherenciacardiaca.es/coherencia.pdf

PD: Que paséis buen fin de semana y ya sabéis, sed buenos para ser más inteligentes.

Un saludo,

NESA WEISS

 
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Publicado por en 8 de septiembre de 2012 en Ciencia

 

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