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Viaje en coche Etapa II (Feb 07): Burdeos, Dune du Pyla y Biarritz

18 Ago

Biarritz y su saliente central

Una cosa que me gustó mucho de viajar en carretera en Francia, es que posee hoteles de tipo prefabricados a los cuales llegas a cualquier hora del día o de la noche, coges la habitación (que ya sabes lo que te vas a encontrar) con la tarjeta y es un servicio automático y barato. Rondan los 35€ por habitación y el desayuno buffet de la mañana son 4,5€ por persona. Tienes varias categorías, casi todas juntas y a las afueras de las ciudades. Nosotros dormimos en el hotel Campanile, pero también estaban F1 e Ibis. Las habitaciones constan de un cuartito de baño con ducha, una cama de matrimonio y una tv. Os aconsejo que en este tipo de viajes a coche os llevéis un hervidor. Nosotros calentábamos el agua y por ejemplo para la cena puedes hacerte rápidamente un cous-cous o sopas de sobre.
Llegamos a Burdeos sobre las 13:00. Nos fuimos hacia la iglesia de Saint Michel, donde hay un mercado muy bonito, el cual ya estaban recogiendo cuado fuimos. Esta zona es suburbial. Calles muy oscuras y edificios sucios, realmente lo que habíamos venido a ver, la parte medieval de Francia. Comimos unos bocadillos para aprovechar el día que nos quedaba en Burdeos. Nos fuimos al centro de Burdeos, allí comienza en la puerta de Aquitania un paso de peatones que si lo sigues llegas hasta la catedral y una antigua sinagoga muy bien conservada. Nosotros no entramos porque a mí Burdeos no me dijo nada, es decir, no supe ver el encanto que dicen que tiene esta ciudad. Y sin perder más tiempo nos dirigimos hacía nuestro principal objetivo del viaje: La Dune du Pyla.

Duna du Pyla
La Dune du Pyla está en la bahía de Arcachon, al este de Francia. Cuando el desierto comenzó a tomar esta costa, los franceses plantaron una vasta extensión de árboles para detener su crecimiento tierra a dentro. Funcionó y a cambio se quedaron con kilómetros de playa de arena blanca y una duna que es la más alta de Europa  con 118metros. Aquitania es un sector muy verde de Francia y en el que son famosos los patés, las mermeladas y como no, los quesos. Según te acercas a la bahía de Arcachon ya vas metido entre grandes pinares. Aquí los franceses lo han acondicionado todo para sus propias vacaciones y tienen en alquiler casitas de madera y grandes supermercados, todo camuflado entre los árboles. Esta zona es principalmente de turismo local, aunque algunos somos extranjeros. Según nos acercamos de pronto vislumbras algo de la duna por encima de los pinos y parece impresionante. Cuando llegamos al sitio, nos decepciona un poco que hay que pagar por aparcar allí, son 3€ 2 horas y luego creo que eran 6€ ó 10€ todo el día. Nosotros como eran las 17:00 (porque desde Burdeos está a 1h 30min en coche), sólo cogimos 2 horas.
Entramos; según vas por el paseo que te lleva a los pies de la duna, tienes varios chiringuitos para comer y beber algo y también puestos de souvenirs. Al final llegas, yo decidí descalzarme para no llegar con los zapatos enteros de tierra. La tierra de la duna es fría, muy fría y no es tan blanda como la arena de la playa. Subimos parando de vez en cuando a darnos friegas en los pies para ayudarlos a entrar en calor, tengo que decir que esta parte de la subida estaba a la sombra. Cuando llegamos arriba del todo y ves toda la extensión de la duna y del bosque la rodea, es impresionante. Puedes realizar unos vuelos en parapente, si te apetece. Nosotros decidimos bajar corriendo hasta el mar y darnos un paseo. Cuando andábamos de vuelta por la cuerda de la duna, llegó un autocar lleno de escolares, seguro que esta es una de esas excursiones típicas de colegio. Es un lugar muy amplio, sin riesgos, donde puedes tener controlados a los niños.
Me dio pena, dejar el lugar tan pronto, porque me gustó mucho la zona y me habría gustado ir a la zona turística de Cap Ferret, que estaba en la punta de enfrente de La Duna du Pyla, pero será en otro viaje.
Nos pusimos en marcha. Mi compañero tuvo la idea de hacer noche en Biarritz y visitarlo por la mañana del día siguiente. Llegamos a Biarritz como 2 horas después y bajamos a lo que pensamos, era el centro. Como ya era tarde estaban los hoteles ocupados y los que quedaban eran carillos, por lo que nos volvimos hacia las afueras y dormimos de nuevo en un Campanile. En la subida por la carretera de la costa, nos dimos cuenta que cogíamos cobertura con Orange España por lo que pudimos hablar con la familia. Dejamos las cosas en el hotel y nos fuimos a buscar el centro de Biarritz, esa típica foto que sale en todas las revistas sobre Biarritz. Y dimos con ello, siguiendo las indicaciones para el casino. Ya sabíamos donde debíamos ir al día siguiente, por lo que nos fuimos a dormir.
Cuando nos levantamos por la mañana, decidimos que íbamos a desayunar en la playa, por lo que compramos pan (que el pan francés es exquisito) y nos dirigimos hacia el casino. Biarritz está como dividido. Tiene un playa muy grande que va desde una especie de saliente al mar hasta el faro y es muy bonita. Luego desde el saliente hacia la izquierda hay una pequeña calita y termina en el puerto, al lado de otro saliente más grande. Por último, si miras otra vez hacía la izquierda de este saliente (donde hay una pequeña virgen), hay otra cala pequeña. Desayunamos en el primer saliente, se llega a él por un puente y es un sitio con unas vistas increíbles sobre el mar. Unos señores mayores habían decidido desayunar allí también, por lo que ellos estaban en un banco que miraba hacia el puerto y nosotros hacia el faro. Fue una mañana especial y tranquila, con el rumor del mar y una temperatura cálida, pero algo de brisa, se nos pasaron las horas admirando aquellos vestigios de grandeza, que le quedan aún a esta bonita ciudad. Pocas personas, edificios elegantes bien conservados y un mar de agua fresca, podrían describir Biarritz para mí.

Catedral de Burdeos
Tuvimos que irnos, muy a pesar nuestro, ya que estábamos descansando tras una semana de viaje, por primera vez. Pero todavía debíamos llegar a Panticosa a una competición antes de las 19:00, por lo que nos pusimos en marcha y atravesamos los pirineos. Decidimos ir por España, aunque nos arrepentimos, porque por la carretera que sigue el Bidasoa, hay camiones que te hacen la marcha interminable, aunque los paisajes verdes son dignos de mencionar. Por lo que a lo mejor, debimos de haber ido por la autopista francesa y luego atravesar más adelante.
Llegamos a Panticosa y con esto, al fin de esta etapa, ya contaré en otra ocasión el fin de semana en Panticosa.

 
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Publicado por en 18 de agosto de 2012 en Europa, Viajes

 

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