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Archivo de la categoría: Bici de carretera

Circuito en Bici por Alpujarra y Sierra Nevada (II) : La Peza y Sierra Nevada

Día 2: Aldeire – La Peza unos 50km y un desnivel de unos 600m

Empezamos la mañana desandando el camino desde el hotel rural hasta Calahorra y echamos un último vistazo al castillo, ahí quedaba detrás nuestro, un pedazo de historia en pié.

El recorrido se hizo muy agradable, incluso te encuentras con una recta kilométrica en un llano real donde los metros resbalan por las ruedas y la melena se la lleva el viento casi sin esfuerzo, luego una ligera bajada hasta llegar a Guadix. Y allí empezamos a descubrir fachadas incrustadas en la tierra, que te venían a hablar de las famosas cuevas de aquella tierra.

 

 

 

 

 

 

 

Lo cierto es que después de haber visto las cuevas de Matmata en Tunez, esto es casi de lujo. En tunez apreciabas el lugar donde estaba excavada la cueva, porque encontrabas las parabólicas de la televisión en medio de la nada, aquí sin embargo tenías las fachadas o los jardines exteriores de la cueva, y lo que se veían sobre la tierra amarillenta eran las salidas de humos de las chimeneas, pintaditas de blanco…

Foto Manuel Cascales Guindos del Pais.com

Nos pararnos a comprar unos melocotones en un puesto de la carretera de los Arcos, ya camino de La Peza y tras pasar Purullena, empezamos a subir. En este páramo desértico, encontrabas escondido entre los erosionados montículos, un oasis vegetal. Un contraste exquisito en estas tierras granaínas.

Desde la carretera, una vez hemos salido de los callejones de tierra, podemos vislumbrar algunas gotas del pantano de Francisco Abellán.

Desde este pantano, de reciente construcción (1998) se puede ver la comarca de Purullena, que es troglodita y se pueden realizar deportes naúticos, bañarse, pesca, etc.

En La Peza llegamos a nuestro destino, una casa rural que tuvimos que buscarnos donde nos dejaran estar con las bicis, os aconsejo llamar a Izab. Fue el más barato y nos trataron muy bien.

Día 3: La Peza – Carretera de Sierra nevada (El intermedio) : unos 56km y unos 1200m de desnivel

Empieza el día con una subidita al puerto de los blancares, en el camino encontramos alguna cantera de cal, tan característica por ese color blanquecino de la tierra y adivino que de ahí el nombre del puerto.

 

Tras la subida al puerto de los blancares 1297m pasamos a buscar Quentar en un rápido descenso, ¡cuidado con las cabritas que se cruzan sin avisar!

El embalse es realmente una maravilla de aguas verde-azuladas que discurre entre callejones, entre ellos caben destacar el Cerro de los Bermejales, Cuesta del Azafrán, el Tajo del Castillo o el Barranco del Álamo…se encuentra a 3km de Güejar Sierra y a 19km de Granada.

Una vez pasado este embalse y comenzar la subida hacia Güejar Sierra, nos tropezamos con otro embalse

Foto del blog living granada

 

La subida hasta Güejar Sierra se hace un pelín dura al principio, pero es llevadera. Quizá lo peor que yo llevaba eran los coches, ya que esta parte de la ruta era bastante transitada.

En el camino, un cartel haciendo alusión a la mala política de nuestro país, es raro no ver ningún cartel de estos a lo largo y ancho de la España actual.

Hicimos un alto para beber de una fuente que decía era un manantial y por lo tanto el agua era no clorada, la verdad es que si me dicen que es un manantial y el agua está tratada, mucho me temo que no bebería de un manantial tan raro…

 

Proseguimos el viaje, y tenemos dos opciones: la corta y empinada o la larga y menos dura. Como nosotros somos de ir al grano, decidimos la vía masoca de ir por la corta. Para ello en Güejar Sierra bajas hasta el río y ahí empieza el ascenso camino de Sierra Nevada. las rampas que encontramos son casi del 20%, que el coche de apoyo, subía en primera y casi no subía en algunos momentos. Son unos 600-700m de desnivel que deseas morir y sobre todo si vas a eso de las 13:00 que ya el sol pica con ganas y a penas sí había un atisbo de sombra.

Al llegar al desvío que pone Sierra Nevada, se deja a la izquierda el camino y se continúa subiendo hasta llegar a lo alto desde donde se aprecia Güejar sierra a lo lejos y a la izquierda se intuye la carretera que lleva a Prado Llano, la estación de esquí de Sierra Nevada

Desde aquí ya veíamos nuestro hostal “El Desvío”, el del tejado verde en medio de la carretera de subida, que mañana nos llevaría hasta casi lo alto del Veleta.

Nada entra tan bien, como una tarta triple chocolate, tras un plato alpujarreño, después de la paliza.Os recomiendo esta tarta casera que hace la mujer del dueño y con lo golosa que soy, sé lo que me digo cuando aconsejo para los chocolateros, pedir un trocito de cielo como este…

 

Espero estas etapas os hayan gustado.

 

Un saludo,

 

Nesa Weiss

 

 

 

 
 

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Circuito en Bici por Alpujarra y Sierra Nevada (I): Bérchules,Mecina Bombaró,Calahorra,Aldeire

Este verano me propusieron mis padres y unos amigos suyos el ir a hacer una travesía en Bici por tierras granaínas.

Me encantan las travesías, el ir de refugio en refugio, con las alforjas, con la mochila.La aventura de llegar al punto donde te has marcado sin saber la de cosas que te pueden surgir por el camino y que te va a tocar sortear como buenamente puedas.

En esta ocasión no fue tan “heavy” porque mi madre estaba lesionada y por lo tanto el peso lo llevaba un coche escoba que nos esperaba en cada punto de llegada, pero aún así fue interesante y al podernos llevar las cubiertas de BTT y carretera pues mi padre y yo hicimos etapas mezcladas.

Fueron 5 etapas:

A.- Mecina Bombaró – Aldeire: 57km y +1545m de desnivel

B.- Aldeire- La Peza: 53km y +446m de desnivel

C.- La Peza – Carretera de Sierra Nevada (El desvío) : 49km y +1209m de desnivel

D.- Carretera de Sierra Nevada – Capileira :+1770 y unos 56km

E.- Capileira – Mecina Bombaró :se me olvidó mirar el track Ainssss!! pero fueron unos 49km y +1200m de desnivel.

Dia 0:

Nada más aterrizar en Granada, un secador enorme me quitó hasta la última gota de humedad que se había venido conmigo desde Barcelona; sin lugar a duda estaba en tierras de Andalucía, un aire distinto que ya había conocido antes, pero que siempre que llegas a un lugar así después de tanto tiempo, se respira de forma diferente.

Una carretera por aquellas tierras nos lleva hasta nuestro pueblo de partida Mecina Bombaró, un pueblecito típico alpujarreño, blanco, encantador y del que visitamos los alrededores donde se encontraba entre otras cosas, la cascada de Las Chorreras, un paraje conocido. No hay nada como un buen baño bajo una cascada de agua fría, sea donde sea,ya lo hice en Sicilia, en Croacia, en Marruecos y todas las cascadas que me quedan por probar.

Día 1:

Tras pasar la Nochevieja en Bérchules… ¿nochevieja? – Sí, Nochevieja, ya que este pueblo alpujarreño se quedó hace ya más de 10 años sin luz en la citada noche y decidieron traspasarla al primer fin de semana de Agosto, así que en pleno verano te encuentras a Reyes magos, polvorones, Belenes vivientes y villancincos alegrando la noche.

Como iba diciendo, tras pasar la Nochevieja en Bérchules y que una araña hiciera de mi cuello sus delicias…

 

Nos pusimos en marcha a las 6:00 de la mañana con los nervios típicos de cuando se emprende una aventura, porque en este tipo de travesías nunca sabes con lo que te vas a encontrar y esa incertidumbre a los que nos gusta hacer el Indiana Jones, nos produce una cierta adrenalina en el cuerpo, diría yo.

Había un aire fresco y menos mal, porque si a eso de las 7:00 ya era cálido, ¡me muero! Desayunamos los dulces típicos que había comprado la noche anterior: batata escarchada, dulces con calabaza, bizcocho escarchado, todo muy muy dulce, a parte de los típicos mazapanes y polvorones.

Salimos de Mecina y nos ponemos en camino. Surcando la Alpujarra vas viendo los pueblecitos blancos salpicados por las laderas amarillas con algún verdor,tan diferentes de mis madriles o la actual Barcelona donde paso tanto tiempo. De pronto entramos en un pueblo que nos recuerda las tierras que atravesamos.

Hago un inciso aquí para contaros algo de historia:”Abén Humeya es el modo por el que se conoce en la historiografía española a un noble morisco, de nombre cristiano Fernando de Válor y Córdoba y de nombre musulmán Muhammad ibn Umayya (c. 1545-1569).
El nombre de Abén Humeya es la versión hispanizada del nombre árabe Ibn Umayya, que significa “Hijo de Umayya” haciendo alusión a un antepasado de los Omeyas.
Era miembro de una familia musulmana granadina que se reclamaba descendiente de los Omeyas de Córdoba, que pactó su conversión durante la conquista de Granada. A cambio de su conversión y colaboración, los Reyes Católicos concedieron el señorío de Válor al abuelo de Abén Humeya, que había adoptado el nombre de Hernando de Córdoba, y el derecho a ser miembro del cabildo granadino.”

En este pueblo donde veraneaba el citado rey y contrariamente a como ocurrió en otros lares, encima de la iglesia románica se halla colocada a modo de sombrero empotrado, una soberbia cúpula morisca.

Comienza la subida al puerto de la Ragua, dejamos atrás el pintoresco paisaje de lunares blancos para adentrarnos en una zona que si no fuera porque me he venido a Granada, el calor y el aire, pensaría que estoy subiendo un puerto madrileño. Según subes, los abetos cubren media montaña, dejando en lo alto cimas amarillas y redondeadas, como si de la Najarra se tratara.

Al llegar a lo alto ya llevábamos unos 35km y 1200 de desnivel.

 

La bajada fue espléndida, aire fresco, ¡Por fin! y al fondo un parque solar y el castillo de Calahorra. Ambas cosas interesantes a la vista.

Construido allá por el siglo XVI, sobre las ruinas de un castillo árabe, El actual Castillo de la Calahorra se hace realidad por iniciativa del marqués de Zenete don Rodrigo de Vivar y Mendoza, hijo primogénito del cardenal Mendoza y se eleva solitario y rojizo sobre la ciudad, imponente, como un perro guardián esperando su momento de intervenir. Es bastante impresionante. Yo no pude entrar porque sólo abre los miércoles de 10:00-13:00 y de 16:00-18:00, entrada gratuita. Es un icono del renacimiento, que espero poder visitar algún día.

Ya camino de Aldeire, vislumbrando otro cerro, observamos nuestro hotel rural allá a lo lejos. Un último esfuerzo para llegar al Hotel “Mirador de Aldeire” antigua casa forestal, reformada en hotel rural y cuyos dueños no se esmeran en nada para complacernos, ni siquiera para hacernos unos espaguetis para cenar…no auguro un buen final a alguien que no complace a un cliente, eso es algo que me encanta de Cataluña, que aquí te lo cobran, pero te intentan satisfacer en todo lo que pides.

Para la cena, nos bajamos al pueblo y cenamos en una terracita de la calle principal,de manera desbordante a base de tapas. Si algo he hecho en este viaje es atiborrarme de platos alpujarreños, dulces típicos y alguna que otra pieza de fruta de los melocotoneros del camino.

Nesa Weiss

 
7 comentarios

Publicado por en 5 de septiembre de 2012 en Bici de carretera, Deportes, Deportivas, España, Excursiones, Viajes

 

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